25 AÑITOS EN GOA


En esta foto están María e Irene más contentas que unas pascuas el fin de semana de su cumpleaños (26-29 Marzo). Lo que veis al fondo son un montón de palmeritas y una de las bonitas calas del pueblo de Anjuna, al norte del estado de Goa.
Aunque Goa tenga fama de paraíso decadente para hippies y fiesteros, a nosotros nos ha parecido una auténtica maravilla, un lugar desde el que no se escuchan los cláxones de los coches y al que no llega el olorcillo a polución. Goa está preparada para el turismo, pero no tiene nada que ver con el concepto de pueblo de veraneo que os puede venir a la cabeza. No hay grandes hoteles, sino pequeñas habitaciones o chozas en la playa, y nada de paseo marítimo, caminitos de arena frecuentados por vacas y otros bichitos.
En Goa puedes estar todo el día tomando batidos y zumos de frutas buenísimos y un coctel al más estilo caribeño te cuesta menos de un euro. Para que os hagáis una idea, puedes dormir por 100 rupias al día a pie de playa (menos de 2 euros) y alquilar una moto para recorrerte todas las playas por menos de 200 rupias (unos 3 euros). Una gozada para los bolsillos pobretones occidentales.
Nosotros hemos tenido que repetir. La primera vez fuimos al norte, que tiene fama de ser un lugar más fiestero y con playas menos tranquilas. Íbamos 12 españoles en plan tropa (vecinos de aquí de Bombay y un par de chicos que trabajan en Delhi). A pesar de lo difícil que es ir en un grupo tan grande, nos salió bastante bien. El único gran desastre fue un pequeño accidente de moto que sufrieron Marina y Graciela. Yo iba en un taxi con David, porque no pudimos alquilar motos para todos (había menos conductores que gente para ir de paquete) y cada poco iba contando si nos seguían las 5 motos. Conté por última vez antes de una curva que estaba a 20 metros de la bajada a la playa, estaban las 5. Pero como advierte la biblia del Viajero (la Lonely Planet) son muchos los accidentes de moto que sufren los turistas poco experimentados que encima no han conducido en su vida por la derecha y al encontrarse de frente con un camión… perdieron el equilibrio y cataplón por un terraplén. Afortunadamente todo quedó en un susto y unas cuantas magulladuras, además de tener que dejarle un cuantioso puñado de rupias al propietario de la moto accidentada.

Las playas preciosas, el pescado muy rico y la ropa tan bonita y tan barata que de los nervios al final no me compre casi nada. Y con lo miedosa que soy yo, tengo que reconocer que el paseíto en moto entre palmeras, charcas y puentecitos del día siguiente al accidente (imaginaros lo que me costó atreverme), merecía todo el riesgo que conllevaba. No podíamos irnos de Goa sin pasear en moto como todo buen guiri.

La segunda visita a Goa ha corroborado aún más nuestra primera impresión: desde que hemos llegado a India es el sitio donde más a gusto nos hemos encontrado. Normal……playita, vacacione, relax...
Esta vez hemos ido a ver a Javi, Jorge y Antonio, que llevaban allí ya 10 días poniéndose morenos como tizones. Hemos estado en el Sur, en un pueblito que se llama Palolem. Para llegar desde Bombay, la primera vez nos fuimos en avión ida y vuelta, porque con la escusa de que era nuestro cumple queríamos aprovechar al máximo nuestros días de vacaciones (se tarda sólo una hora pero cuesta casi 100 euros!!) Luchando por la salud de nuestra economía esta vez nos fuimos en autobús. 12 horas en bus nocturno litera. Qué risa, qué invento de la mente humana. No podía imaginar como sería eso de ir acostado en un autobús litera comido de mierda. JAJAJA. La experiencia es del todo aceptable. Gracias a los inteligente y experimentados consejos de Antón Y Gabi nos llevamos cinta aislante para el aire acondicionado de la muerte, para tapar todas las rendijas de las que pudiera salir el frio infernal, porque a lo indios cuando ponen su querido Air Conditioned les gusta sentir que están en Siberia en manga corta y chanclas. Lo malo del bus litera es que si vas solo tienes que dormir pegadito a un indio desconocido (el ancho de la cama para dos es el mismo que el de dos asientos de autobús normales), que se lo digan a Javi…
Otro lugar digno de mención es el SILENCE NOISE, una discoteca pub al aire libre sobre un pequeño golfo que entra en el mar. Llegas y no hay música, hay una pantalla y un montón de gente bailando como locos. Tienes que alquilar unos cascos y elegir entre tres canales con música diferente. Según el canal que elijas se enciende una lucecita en tu casco, para que sepas quien está escuchando la misma música que tú. Muy muy curioso el lugar, pero absolutamente lleno de guiris. Y el paseo por la playa, de vuelta a nuestro “hotel”, sin luces y con la marea baja baja fue unos de los recuerdos más bonitos de Goa. (Quitando el momento en el que creí que venía un perro hacia nosotras y salí corriendo, pisé a María, me tropecé y me cargué mis preciosas chanclas de 50 rupias= 80 céntimos, quedando humillada y sintiéndome un poco pardilla por mi obsesión con el ataque de los perros sarnosos)
En fin…que Goa es un pequeño paraíso y que Mecano dijo Hawai Bombay porque Goa no le rimaba, y como está cerca…pues pensaron…seguro que si la gente va a Bombay y pregunta por le paraíso le dicen que está un poquito más a sur…y ya. O puede que ellos fueran a Goa en bus litera y bajo el efecto de sicotrópicos olvidaran el viaje y pensaran que las playas fabulosas y los cocteles estaban en Bombay, donde hay más gente en chabolas que con casa decente. En fin…tantas cosas mal hechas en los ochenta…Uy! A nosotras nos hicieron en los ochenta…
LA EXCEPCIÓN QUE CONFIRMA LA REGLA

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